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Nostalgia de la acción. Ana Gorría.



Probablemente me pueda el cariño, no lo niego. Sin embargo, para justificarme, confieso que no me acerco a ningún libro de poesía sin cariño, con lo que compensada queda la devoción que tengo hacia la autora de este libro: Ana Gorría.

Nostalgia de la acción es su último libro. Está editado, o mejor dicho, está transportado maravillosamente bien, por la editorial Saltadera, dentro de la colección Oscuro dominio. Debo decir, por responsabilidad, que se trata de un edición preciosa, sobria, y al mismo tiempo, inquieta y rompedora. La magia de este libro la ponen, obviamente, los poemas de Ana, pero también los dibujos de Marta Azparren. De ambas cosas trataré de dar cuenta en las siguientes líneas. Sin pretensiones, ojo, ya que yo no soy un crítico -que está la cosa de la crítica que arde-, sino un penitente que os confiesa, oh amigos de la curia, sus pecados.

Al hojear el libro, en un primer momento, resulta casi imposible no acordarse de las maravillas que editaron en su día Ana Santos y Pedro J. Miguel. Si por algún motivo alguien no se percatara, Ana se encarga de ponerlo en situación, dedicando el libro a la memoria clara de Ana Santos, y a Pedro. Insisto en que me podrá el cariño, pero es de ley evidenciar a los que han dejado huella en la edición de libros que saltan de la página, y que viven más allá de los pliegues.

Ana Gorría escribe un libro de poemas inspirado en la figura de Maya Deren, una artista ucraniana, polifacética, que vivió entre los años 20 y la década de los 60, y que centró su obra en la cinematografía y en la danza. Estos dos aspectos son la clave del libro, ya que a través de los dibujos de Marta, y de los poemas de Ana, somos transportados por el ritmo de la palabra y del movimiento físico. Ana Gorría consigue un ritmo que va más allá de los recursos canónicos para crear cadencias, se sube a lomos de la danza y propone una poesía cargada de movimientos que traspasan el papel y llegan a la respiración propia del lector. Silencios que aparecen de forma abrupta, dejándonos placenteramente sin aire, recurrencias léxicas obstinadas que nos sumergen en los movimientos espasmódicos de la danza, recesos y reinicios del movimiento a través del juego con el verso y con la página. Todo perfectamente hilado, pensado y ejecutado, como es, por otra parte, la poesía de Ana Gorría. Los poemas y los dibujos, juntos, nos hacen tener una experiencia chamánica que une los diferentes lenguajes en uno solo, el del lector transportado. Así, sugestionados por la presencia del movimiento en la tinta de Marta y de la respiración en la palabra de Ana, terminamos por vivir este libro desde la emoción visual, lectora y física. Ciento veinte páginas de contorsiones de un cuerpo que vive en la mente de la poeta, y de una poeta que vive en la mano de una dibujante, reflejan hasta qué punto la poesía es la más maleable de las artes, y al mismo tiempo la más rígida con los resultados de sus apuestas. Sin lugar a duda, uno de esos libros que nos palpitan desde la mesa o desde la librería; uno de esos libros que nos retan a vivir la experiencia poética de otra manera.



Nostalgia de la acción. Ana Gorría. Dibujado por Marta Azparren. Editorial Saltadera, Col. Oscuro Dominio. 2016, Oviedo.