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Los Aljibes

IMAGEN: Matías Miguel Clemente



Poco viaje estos días, o mucho viaje pero a los mismos sitios, Ciudad Real-Albacete, Albacete-Ciudad Real y Ciudad Real-Albacete para terminar haciendo el trayecto
Albacete-Ciudad Real. Tres días, no más, pero bien aprovechados.

Donde esté el vino
ahí estaré yo. Escondido detrás de una puerta asoma la torpeza del campo y la soberbia del cielo que inunda lo que quiere, que cuela el agua entre todos los dedos que se pongan a taponar; siempre hay hueco para el agua, incluso en la tierra que intenta sortearla o conducirla, incluso entre las vísceras del árbol-planta-hoja se cuela, y aunque queramos domar su veneno no podemos. El agua se cuela y resuelve su venganza en la tierra, convierte el líquido en palabra, después de macerar al sedimento. Toda la tierra roja como los brazos de un remero que huye de si mismo. La tierra no puede sino tragar toda la rabia que le cae encima.

Nos fuimos a las cuatro de la tarde, recogimos a Nati y fuimos a la bodega Los Aljibes a comprar vino y a ver cómo se arma la vida entre hectáreas de viñedo y de variedades. Se tarda porque a pesar de lo que yo pensaba no está tan cerca de Chinchilla, hay que ir hacia Pétrola y de ahí coger un desvío justo al lado de la laguna de Horma. Todo aquel que quiera probar ese vino no tiene más que decirlo. Aquí lo tengo, Rosado Syrah, Tinto Cabernet Frank y queso, también de Chinchilla.


MUJER DE UVA

Ocupa por sus méritos la orilla
y siempre está dispuesta al coqueteo
agita con su agua las olas que quedaron
placentera, gata recostada, espectáculo bárbaro,
y menea la cola en su baile con el marino hundido
emanando su aroma por los poros de él
que, así, enloquece
desordena su persistente lengua
el hombre de la palmera
sólo sabe ascender


Es su megido idioma que escuchara el azul
se detiene, inflexible, al margen de su tronco rompe filas su primer magma
el hombre de la palmera perfora la dalia inmaculada con sereno cuidado
lame su núcleo escondido en el medio
y lanza su última flecha
la mujer de uva, sólo ella, le hizo perder su polen.


FATENA AL-GURRA, Excepto yo. Trad. Rosa Isabel Martínez Lillu.
El Gaviero Ediciones.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo soy más de Merlot, pero un buen caldo de La Mancha siempre es bienvenido. ¡Disfrútalo!

Un abarzo sarmentero desde las cepas toledanas,
Bea.

matías miguel clemente dijo...

Gracias, lo tomaré a su salud, un besazo desde las legañas humedad de los ojos del guadiana.